Es verdad que no estás, porque cuando más falta me hace rozar tu piel tan solo la imagino,
tampoco es mentira que cuando más pienso en ti es cuando sé que no podré encontrarte,
ni razón llevo cuando quiero ignorarte.
Estás tanto en mí, que para verte tengo que mirarme en el espejo,
maldito humano, maldita especie que entre ellos se calan hasta dejar una humedad constante,
de lágrimas o deseos.
Y ahora sí, y ahora que puedo visualizarte lo haré,
donde aquel Genio sale de la lámpara como tú de un tocadiscos.